Proyectan turismo científico en idílica Caleta Tortel

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Caleta Tortel

No sólo es conocida por su singular y compleja red de pasarelas, escaleras y puentes de ciprés que comunican sus viviendas entre sí y plazas de madera con sus embarcaciones en más de 7 km. de extensión sobre la orilla del mar.

La remota Caleta Tortel seduce también al turismo científico.

Lo amerita así la geografía de la comuna de similar nombre conformada por fiordos, canales, e islas, abruptos cerros, pantanos, selvas y ventisqueros, parques nacionales y enormes cañadones donde desembocan los ríos Baker, Bravo y Pascua.

Situada en plena Patagonia, Región de Aysén, a la comuna de Tortel se puede acceder en vehículo por la ruta Coyhaique a Cochrane (situado a 337 km. al sur de la capital regional), y desde aquí avanzar otros 128 km.

A pesar de la distancia, bien vale la pena aventurarse hasta esta caleta rodeada por áreas silvestres protegidas en medio de los archipiélagos australes de la Patagonia Occidental, frente al Golfo de Penas, en la desembocadura del río Baker y cercana a los únicos sobrevivientes de la última glaciación, los campos de hielo norte y sur.

Los peculiares atractivos escénicos de la caleta y el exuberante medio ambiente natural que la circunda ya la han convertido en atractivo turístico de nivel internacional y locación de documentales de cine y tv, e incluso de ceremonias matrimoniales de lejanas parejas que han decido unir sus vidas en uno de los lugares más apartados e intocados del mundo.

Entre sus alrededores destacan los ventisqueros Steffens y Montt, los parques nacionales Laguna San Rafael y Bernardo O'Higgins, la Reserva Nacional Katalalixar y el monumento histórico Isla de los Muertos.

Rutas científicas turísticas.

Y ahora el Centro de Turismo Científico de la Patagonia inició un trabajo para convertir la zona de la Caleta Tortel en un museo al aire libre, generando conocimiento de los asentamientos humanos, la arquitectura y biodiversidad de la desembocadura del río Baker, todo desde la perspectiva de la conservación de los recursos, ya que esta caleta es puerta de entrada a una de las mayores ecorregiones de Aysén.

Para ello, los científicos han definido cuatro categorías de trabajo: turismo aventura de dimensión científica, turismo cultural de contenido científico, eco-voluntariado científico y turismo de investigación científica.

Entre los productos que se obtendrán ya se visualizan rutas de avistamiento de aves, observación marina y expediciones a los glaciares, de un conjunto de 11 emprendimientos.

 

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